Empezamos en 2014 con un torno de pulido prestado y un primer trabajo de mampara en Palihue. Doce años después somos un equipo de catorce personas que diseña, fabrica e instala en obra propia.
No nacimos como una vidriería. Nacimos como un taller de oficio que entendió que el vidrio, bien pensado, transforma un espacio entero. Esa idea sigue siendo la regla — todavía medimos cada pieza a mano antes de cortar.
Hoy trabajamos con estudios de arquitectura, desarrolladores e industrias en siete provincias. Lo que no cambió: cada proyecto lo piensa una sola cabeza, de principio a fin.